TRIBUNAL
SUPREMO
Denuncia
por un delito ya consumado y continuado de prevaricación protagonizado por:
D.
Miguel Ángel Revilla, Presidente
del Gobierno Regional de Cantabria
y D.
Javier López Marcano, Consejero de Cultura de dicho Gobierno Regional
y demanda
de mediación del Tribunal Supremo ante un anunciado atentado contra el
Patrimonio Histórico que, de consumarse, haría incurrir en delito de
prevaricación a dos altos cargos del Gobierno de
Presentada el 29 de Marzo 2005 por Jorge Mª Rivero
San José (conocido como Jorge Mª Ribero-Meneses; D.N.I.
1.
Exposición de los hechos:
Por orden dimanada directamente de
Alertada por el temor de que un enclave tan
extraordinario como el que ocupa la mencionada finca -sin la menor duda, el
espacio más privilegiado de todo el amplio arco de
Los estudios que el firmante del presente
escrito viene desarrollando (frenéticamente por mor del apremio que suponía el
anuncio de que la construcción de las viviendas en cuestión iba a iniciarse en
el pasado mes de Enero), han superado con creces todas las expectativas
previas, habiendo desembocado en la certeza
de que la finca santanderina de Campo-Jiro es el punto de alumbramiento
de las celebérrimas y jamás localizadas Fuentes
Tamáricas documentadas por Plinio en su Naturalis
Historia y que, lo que es aún más importante, el subsuelo de ese hermoso predio que ha llegado virtualmente intacto
hasta nosotros, guarda en sus entrañas un impresionante santuario rupestre con una antigüedad no menor a
40.000 años. Santuario que, por los datos que poseemos y que están
quedando recogidos en varios libros de los que, los dos primeros, van a ver la
luz de manera inmediata, fue el
modelo de Altamira y de todas las grutas con pintura rupestre descubiertas hasta la
fecha en el Norte de España y el Sur de Francia. Enclaves paleolíticos
que, como es sobradamente conocido, constituyen
las primeras manifestaciones artísticas y culturales de toda la historia de
Advertido de cuanto antecede por varios
escritos míos y por un reportaje de cuatro
páginas publicado el domingo 20 de Febrero 2005 en el periódico Alerta de Santander y que se adjunta a
esta documentación, el Gobierno de
Cantabria, en la persona de su Presidente y principal promotor del proyecto
inmobiliario, D. Miguel Ángel Revilla,
y de su Consejero de Cultura, D. Javier
López Marcano, ha venido haciendo caso omiso de todos los argumentos y
pruebas aportados y, absolutamente indiferente a la inconmensurable importancia histórica del yacimiento referido, persiste en su empeño de destruirlo,
edificando en ese lugar varios miles de viviendas que pueden y deben ser
construidas en otros puntos de la ciudad ya sugeridos por el autor de la
presente denuncia y en los que no se produciría daño alguno ni contra el
paisaje ni contra el Patrimonio Histórico-Artístico de la que muchos reconocen
ya como la región decana de
Sólo la pronta intervención del Tribunal Supremo puede evitar que se
consume la destrucción de un enclave de tan colosal trascendencia histórica,
librando de este modo de las responsabilidades penales en que habrían incurrido, a todos los altos cargos que
están interviniendo en este asunto y a los que el firmante del presente escrito
ya ha advertido de cuanto antecede. Esas personalidades son: D. José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente
del Gobierno, D. José Bono, Ministro
de Defensa, D. Miguel Ángel Revilla,
Presidente del Gobierno de Cantabria y D.
Javier López Marcano, Consejero de Cultura del Gobierno de Cantabria.
La labor de preciosa mediación que se
suplica del Tribunal Supremo en este
asunto, debería incluir la recomendación al Estado de no ceder al
Gobierno de Cantabria la propiedad de la heredad de Campo-Jiro, conservando el pleno dominio sobre ella mientras se
llevan a cabo las investigaciones pertinentes y confiando su Administración,
después, al Patrimonio Nacional. Entre otras razones porque hitos de
esta trascendencia histórica, no son ni
deben ser considerados predio de la región en la que se hallan enclavados, sino
patrimonio irrenunciable de toda la sociedad española, representada y encarnada
en el Estado Español.
2. El
primer emplazamiento de Santander
El miércoles 16 de Febrero y ante el Notario
de Santander don Ernesto Martínez Lozano,
que extendió el protocolo correspondiente, el autor de la presente demanda desveló
el resultado de las investigaciones que viene realizando desde hace varios
meses, con el fin de descifrar la verdadera identidad de la peña santanderina
conocida como Peña Castillo, así como la de
Las investigaciones realizadas demuestran
que el primer emplazamiento de la ciudad de Santander, posterior al que en una época remotísima existiera en la
cumbre de Peña Cabarga, fue la peña a
la que popularmente se conoce como Peñacastillo,
habiendo tenido su raíz en aquella antiquísima ciudadela todos los más antiguos
linajes santanderinos y siendo la toponimia de la ciudad una proyección a gran
escala de la que originariamente designase a la mencionada peña y a su entorno
inmediato.
La identificación de
Dado que la fachada principal de la montaña
era la que mira hacia
Lamentablemente, el descubrimiento de la
primera Santander llega demasiado
tarde no sólo para proteger Peña
Castillo como, de hecho, ha venido siendo protegida durante la mayor parte
de su historia, sino también para impedir que el entorno de un monumento
natural e histórico de esta magnitud se viera degradado hasta el extremo
inconcebible en que hoy podemos verlo, edificado ya prácticamente en todo su
derredor y próximo a convertirse en una peña desgarrada, totalmente abrazada
por un cúmulo de urbanizaciones, chamizos, centros comerciales y naves
industriales que la están asfixiando y privando de toda perspectiva y encanto.
Y es importante insistir, en este sentido, que estamos hablando de una ciudad prehistórica que aventaja en muchos
miles de años a las más antiguas que hasta hoy se conocían en el ámbito de
Mesopotamia.
Es lamentable que la presencia de los
topónimos Peña Castillo y El Castro no hayan alertado a los historiadores
sobre la posible existencia de una población, antiquísima, en un enclave tan
absolutamente privilegiado y paradisíaco como el que ocupara la antigua Sant
Anders o San Andrés. Como es deplorable que la propia ignorancia de los
estudiosos e historiadores locales, empecinados en sustentar el dislate de que
el nombre de Santander procede de San Emeterio, les haya impedido ver que
el nombre de CUEVA ANDRÉS con el que era conocida la cueva principal de la
cumbre de Peña Castillo, estaba no
sólo documentando sino proclamando a voz en grito que era en esa cumbre en
donde se hallaba el primer emplazamiento de la ciudad que siempre ha respondido a los nombres de Sant Anders, San Andrés o Santander.
La misma obcecación en querer hacer derivar Santander
de San
Emeterio es la que ha llevado a los eruditos locales a tildar de patrañas las fábulas que envuelven el
pasado de Peña Castillo, incapaces
de entender que la existencia de leyendas es el testimonio más elocuente e
inequívoco de la enorme antigüedad de un lugar determinado. Sólo los enclaves
enormemente antiguos poseen fábulas y esa ancianidad será tanto mayor cuanto
más rica, compleja y enmarañada sea la urdimbre de mitos nacidos al calor de
esos antiguos poblamientos o accidentes geográficos (montes, ríos, lagos...).
El primitivo emplazamiento de Santander no
habría sido destruido si quienes tenían el deber de desentrañar el origen de la
ciudad, en lugar de burlarse con suficiencia de las fábulas que circulaban en
torno a Peña Castillo, se hubieran
tomado la molestia de analizarlas y estudiarlas en profundidad, comprendiendo que
Una de las pruebas más elocuentes y
concluyentes en relación con el ilustrísimo origen de Peña Castillo, nos la proporciona el elevado número de iglesias y ermitas que han existido en torno a ella
y de las que algunas perviven, otras nos muestran aún sus últimos sillares,
unas terceras aparecen documentadas en libros y escrituras y otras, en fin, han
dejado memoria a través de la toponimia.
Es un hecho que cuanto más denso y cerrado es el cinturón sagrado que
rodea a una población, mayor ha sido su importancia y su sacralidad. Y, en este
sentido, los casos de Burgos y Segovia son paradigmáticos, tanto por
la cantidad de templos que les rodean como por su inconmensurable categoría
artística. Siendo, pues, los cercos de
ermitas y monasterios los que definen y caracterizan a todas las
poblaciones antiguas, el hecho de que no menos de quince edificios religiosos se hayan apiñado, hasta hace muy poco,
en torno a Peña Castillo, pone de
manifiesto la extraordinaria importancia de la ciudadela o acrópolis
que fuese erigida en su cumbre, contando sus pobladores con la doble protección
que les otorgaban las cavidades subterráneas que tanto abundaban en aquella
peña..., y las aguas de
La alusión a Burgos y a Segovia no es
gratuita. Segovia fue erigida sobre
una peña peninsular que, antaño, era
abrazada por los cauces de sendos ríos: el Eresma
y el Clamores. Cauces que labraron
esa peña hasta conferirle el carácter pintoresco y virtualmente insular que hoy
tiene. Y algo semejante sucede en el caso de Burgos, silueteada por los ríos Arlanza
y Bena y fundada en lo alto de un
cerro, el de
Los malos historiadores han constituido uno de
los peores azotes para la historia de
Cuando, merced a los dos libros en fase de
elaboración se conozca la magnitud del legado histórico que constituye esa hoy
codiciada finca santanderina, a nadie se
le volverá a ocurrir, jamás, mover un gramo de tierra en este COLOSAL tesoro histórico
que, merced a su conversión en Monasterio y, más tarde, en finca agropecuaria,
ha llegado virtualmente intacto hasta nuestros días.
3. Las
Tres Fuentes Tamáricas
El segundo descubrimiento que la
investigación emprendida hace cuatro meses ha proporcionado y cuya
trascendencia es todavía mayor que la del precedente, tiene que ver con la
única parte del monte de Peña Castillo
que ha llegado hasta nosotros relativamente intacta y que, venturosamente,
resulta ser el sector fundamental de este pequeño macizo. Porque
Las falsas Tamáricas del norte de la
provincia de Palencia no son sino una réplica más de las muchas que
proliferaron por doquier, a imagen y semejanza de las que manaban -y manan- a la orilla misma de
El barrio de Triana sevillano en el que ha pervivido el que fuera el antiguo
nombre de esa ciudad, tiene su paralelo en el monte Triano que se yergue junto a Bilbao
y en el que -aunque los Bilbainos lo
ignoran- se encuentra el primer emplazamiento de su ciudad. Pues bien,
recordando a su modelo santanderino, toda la toponimia del monte Triano y, por ende, de Bilbao, es un calco literal de la vieja
nomenclatura de la primera Sant Anders de Peña Castillo. Y no falta en ella, por supuesto, una población
denominada San Andrés.
Hasta hace poco tiempo sobrevivió el armazón pétreo que rodeaba y amparaba el
punto de alumbramiento de las Tres
Fuentes Tamáricas en
Por cierto y hablando de
Por desgracia, la aberrante labor de
desecamiento de que ha sido objeto
Ocioso
es decir que la trascendencia de las Fuentes
Tamáricas no se reducía al hecho de que en ese punto manasen las que fueron
las fuentes más célebres del mundo antiguo, siendo todo el recinto que las
rodeaba y que se hallaba protegido por una poderosa cerca, un enclave sagrado -y,
por ende, arqueológico- de primerísima magnitud. En los dos libros que preparamos y cuya publicación
se producirá de inmediato, el autor de la presente demanda aporta toda la
abrumadora batería de pruebas que posee para sustentar cuanto en este escrito está
quedando recogido.
4.
Contexto histórico
Más de veinte
años de investigaciones multidisciplinares sobre el primer poblamiento de España y de Europa, desarrolladas con dedicación plena y exhaustiva, han
proporcionado al firmante de este escrito un ingente volumen de conocimientos y
de informaciones preciosas respecto a la idiosincrasia de aquellas remotísimas
poblaciones de Homo Sapiens establecidas en las suaves y privilegiadas costas
de Cantabria, así como respecto a
los emplazamientos de las poblaciones troglodíticas que ya desde hace decenas de miles de años crearon en
montes aislados, fácilmente defendibles, y preceptivamente situados a la orilla
de lagos, bahías y ríos.
El hecho de conocer en profundidad
Por lo que al conjunto de España se refiere, parece ocioso
subrayar el enorme interés que entraña para ella el hecho de que, como hoy
reconoce ya la comunidad científica internacional, todos los habitantes del continente europeo compartan unas
raíces comunes que se hunden a orillas
del Cantábrico central y oriental. Región desde la que, al producirse el
desenlace de la última glaciación hace en torno a 12.000 años, se produjo la diáspora que habría de llevar la
presencia humana a los enormes territorios liberados por los hielos glaciales.
En este contexto se sitúan los hechos que se
denuncian en el presente escrito y que como ha quedado claramente expresado, no
atentan contra unos vestigios históricos cualesquiera, prescindibles y de
segundo orden, sino contra el más
antiguo, importante y valioso Patrimonio de España... y de
Reconocimientos internacionales como los
señalados hubieran sido impensables antes de 1984. Como impensables hubieran sido titulares periodísticos como
los que recientemente han empezado a hacerse comunes en nuestro país: España,
centro mundial de
5. Contexto
geográfico
Aunque incomprensiblemente no se ha sabido
ver hasta hoy -fruto de nuestras carencias científicas y de la marginación en
que ha permanecido nuestro país a nivel internacional-, las condiciones óptimas de las que la primera Humanidad
que nos es conocida supo rodearse al escoger, como escenario para su
desarrollo, una región marítima distinguida con un clima y un paisaje
excepcionales, resultaron decisivas para hacer posible el crecimiento inusitado
de la inteligencia y de la cultura de las más antiguas sociedades humanas. En
este sentido, una de las mejores pruebas de la despuntada inteligencia de
nuestros primeros antepasados, la constituye el hecho de que tuviesen el
acierto de establecer sus primeros asentamientos en una zona del litoral
marítimo extraordinariamente bien protegida y altamente idónea tanto para su
poblamiento como para la explotación de su riqueza piscícola. Una zona en la
que nuestros primeros antepasados racionales pudieron desarrollarse y
evolucionar, gozando de la protección que sólo una enorme bahía, una auténtica laguna
marítima, podía proporcionarles. Una bahía lo bastante grande y lo bastante
cerrada como para que pudieran encontrar en ella todo cuanto necesitaban.
Para la primera Humanidad, una bahía venía a
ser lo mismo que un enorme vivero que
producía una espléndida y permanentemente renovada cosecha de peces, moluscos o
crustáceos cuya captura no entrañaba riesgo alguno, dada la moderada
profundidad de las bahías y esteros cántabros, así como la bonanza de la que
sus aguas habitualmente disfrutan. Y a todo cuanto antecede se añade el que la
inagotable despensa piscícola de la
que nuestros antepasados disfrutaron, se hallaba al pie mismo de una serie de
montes relativamente suaves en los que progresivamente fueron estableciendo sus
cada vez más confortables y seguras moradas, habitadas hasta ayer mismo y hasta
decoradas con pinturas, grabados y relieves rupestres en épocas ya
relativamente cercanas.
¿Cabe una existencia más regalada y dichosa
que la conocida por aquellos remotísimos pobladores de
A la hora de establecer el porqué de que la
primera Humanidad racional creciera a orillas de la antigua Mar
Océana u Océano Kántabro,
conviene no perder de vista que las
costas del litoral cantábrico ibérico se cuentan entre las más privilegiadas no
ya del continente europeo sino de todo el planeta. Porque considerando la
benignidad y moderación de su clima, su paisaje, su pluviosidad regular y rara
vez desmesurada, su fertilidad, sus montañas, sus extraordinarias riquezas
minerales y, sobre todo, la
estabilidad de sus costas, apenas afectadas por las oscilaciones en el nivel
del Océano, sería difícil encontrar otro lugar del planeta que haya
reunido mejores condiciones para albergar a la primera Humanidad. Primera
Humanidad que si puso sus ojos en ese litoral y no en cualquier otro, fue
porque reunía las mejores condiciones posibles para garantizarle lo que en
definitiva constituye el principal objetivo de cualquier especie animal: la
supervivencia.
No cabe duda de que el propósito de
abastecerse de toda la amplísima gama de productos que el mar ofrece, desempeñó
un papel decisivo en la elección del primer solar marítimo conocido por los seres humanos. Juan de Castañeda, en su Memorial
de algunas antigüedades de
El
puerto desta villa es de los mejores que hay en toda esta costa, porque antes
que entren en él hay una ensenada que arriba dijimos llamarse Sardinero que, si alguna dificultad
subcede los navíos no poder tomar puerto, pueden surgir en esta ensenada y
están seguros. Y mucho más, entrados en
el puerto en una ría que hay en la cual cabrán más de mil navíos. A la
entrada del cual hay una gran peña descubierta en medio de la mar, entre la
cual y la tierra va el canal. Esta peña es llamada la peña de Mogro, porque a imitación del Mogrón de Biria, comenzando ella a
descubrirse en tierra firme, se va escondiendo por debajo de la mar y en medio
della se torna a descubrir. En la cual se crían muchas palomas que unos pa
granjería y otros por recreación las van a cazar. Nace en esta peña una hierba
que llaman "perejil del mar", la cual adobada suelen llevar muchos
barriles della a muchas partes de Castilla y aún de fuera del reino, por ser
hierba saludable y para algunos gustosa, y que se halla en pocas partes. Donde
esta peña y entrada del puerto comienza la ría que arriba dijimos, que tiene
casi una legua de ancho y tres de largo, contando una hasta la misma villa de Santander, por cuyas murallas pasa, y
las otras dos dende ella hasta la puente Solía.
Es muy abundante esta ría de pescados
regalados y cuando en otros puertos de mar no pueden salir a pescar por haber
tormenta, aquí sin recelo della pueden pescar al seguro. Por la comodidad
deste puerto solía haber aquí gran carga y descarga...
Lo documentado por Castañeda es algo que
resulta absolutamente obvio para cualquiera que conozca el litoral septentrional de
Los
primitivos Cultores tuvieron su
asiento ordinario y común vivienda sobre el lago Marian y entre aquellas peñas tenían ciertas casillas o
celdas que les servían de morada.
Ofreciendo Santander la más privilegiada bahía de todo el litoral atlántico ibérico, ¿no es de la lógica
más elemental que la primera Humanidad racional -asentada como hoy, al fin, se
reconoce, en el Norte de España- se
decantase por ese extraordinario refugio marítimo, echando raíces en él y
forjando, merced a las condiciones óptimas de las que allí disfrutaba en todos
los sentidos, esa civilización
prodigiosa que todas las grutas que se concentran en ese punto de la geografía
cantábrica comienzan hoy a revelarnos?
Rodrigo Méndez Silva, en su Población General de España publicada en
1645, abunda en esa misma nombradía de fecundidad que con todo fundamento se le
ha atribuido siempre al piélago
santanderino, aportándonos de paso algunas noticias de colosal importancia
respecto al pasado de esta urbe:
Está Santander plantada en seno del Océano Cantábrico (...) con cuatro castillos y puerto capaz para cualquier armada, donde
se pescan abundantísimamente besugos que, frescos y escabechados, proveen a
muchas partes. Tiene famoso muelle, contramuelle y casa fuerte. Fue
habitación de cinco mil vecinos, pero hoy no pasan de setecientos. Muchas casas solariegas.(...) Su primer
origen no consta, pero es muy antiguo,
según dicen, media legua apartado en una ermita de San Marcos. Andrés
de Poza quiere sea la muy celebrada Iuliobriga
(...). Sobre el nombre hay dos opiniones, una afirma de San Emetereo, otra de San Andrés. Corriendo siglos con varias fortunas se arrasó, sin quedar memoria.
6.
Circunstancias adicionales concurrentes
En parte por pura y simple ignorancia, en
parte porque es plenamente consciente de que la protección de amplias áreas de
su territorio frustraría algunos de sus proyectos, amén de suponer un hachazo
para las expectativas de enriquecimiento de algunos, el Gobierno Regional de Cantabria viene desoyendo todas nuestras recomendaciones
para que se otorgue el mayor nivel de proyección a determinadas zonas de Cantabria, conservándolas como siempre
han estado en espera de que se obtengan los recursos necesarios para llevar a
cabo las excavaciones que permitan sacar a la luz la riqueza arqueológica que
atesoran.
Para disculpar su actitud respecto a cuanto
en este escrito se denuncia, el titular de
Un ejemplo elocuentísimo de cuanto antecede
lo brinda lo sucedido al calor de la auténtica guerra que el autor de la
presente denuncia viene librando desde el año 1997, en su empeño por denunciar el fraude perpetrado por
Absolutamente desacreditado el dogma
emilianense y desterrado el despropósito de la maternidad de
Así, en estos niveles se ha movido y se
mueve el comportamiento del Gobierno de
Cantabria respecto al autor de la presente demanda, habiéndose llegado al
extremo de que habiendo logrado identificar en un amuleto descubierto en Puente
Biesgo la primera palabra documentada en el mundo hasta el presente, el
responsable de Cultura de dicho gobierno regional ha preferido negarle a Cantabria todos los beneficios que para
esta región habrían de derivarse de un hallago de tal magnitud, antes que
admitir que el autor de estas páginas ha descifrado una palabra grabada hace 38.500 años, que aventaja en
Para comprender el porqué del insólito
comportamiento del Gobierno de Cantabria
en relación con el autor de la presente demanda, es necesario tener en cuenta
los tres hechos siguientes, de índole personal el primero, pecuniario
el segundo y político el tercero. La primera de esas causas hay que buscarla en
la fobia que el señor López Marcano,
profesor de Latín de un instituto de Torrelavega, siente hacia un investigador
que habiendo nacido en Valladolid, descubre todo lo que a todos los
historiadores de Cantabria les había pasado siempre inadvertido, negándose a
admitir que ese extraño pueda haber sido capaz de ver lo que ni él ni sus
coterráneos habían ni siquiera vislumbrado jamás. La segunda causa de esa
hostilidad radica en el enorme quebranto que para las expectativas de
enriquecimiento de muchos suponen las tesis del señor Ribero-Meneses, al imponerse la protección de amplísimas áreas que,
de otro modo, están llamadas a convertirse en urbanizaciones y polígonos
industriales. Y la tercera causa hay que buscarla en el hecho de que el Gobierno de Cantabria sea ya plenamente
consciente de que el refrendo científico constante que vienen recibiendo las
tesis del autor de la presente denuncia, acabará acarreando la intervención y fiscalización del
Estado español e, incluso de instituciones internacionales como
7.
Destrucción del más viejo legado de
En aras del progreso, el Gobierno de Cantabria viene tolerando e
incluso, en ocasiones, protagonizando, los más brutales atentados contra el Patrimonio Natural, Histórico y
Arqueológico de esta minúscula Comunidad, que en el decurso de las últimas décadas ha conocido el más brutal proceso
de destrucción de toda su historia. ¿Qué progreso es ése que persiguiendo el bienestar y el enriquecimiento
de nuestra generación, propicia la destrucción de buena parte de nuestro
patrimonio natural y cultural, abocando con ello a la miseria a las generaciones futuras?
Curioso eufemismo ése de denominar progreso a lo que, a la postre, no es
otra cosa que enriquecimiento del
patrimonio de unos pocos, a costa de la destrucción del Patrimonio de todos.
Con el agravante de que esa destrucción
que estamos generando no va a ser sufrida por nuestra generación, por la generación
que la ha ocasionado, sino por todas las generaciones futuras. Porque, en
relación con la ciudad de Santander,
la que fuera una de las Bahías más
hermosas del mundo, se ve edificada hoy en todo su derredor para mayor honra y
gloria de quienes han amasado auténticas fortunas a base de convertir prados en
urbanizaciones y naves industriales y de robarle
kilómetros al mar para construir fábricas, talleres, barracones y grandes almacenes?
¿Qué Patrimonio le quedará a la ciudad de Santander
y a sus arrabales cuando, abyectamente edificado todo el entorno de su Bahía y desecada buena parte de ésta,
el que hace sólo un siglo era uno de los enclaves más privilegiados del
planeta, se convierta en un lugar carente del menor atractivo y, por ende, de
reclamo alguno que anime e invite a visitarlo? ¿A esto le llamamos progreso? ¿Progreso para qué... y para quién? Obviamente, sólo para
aquellos que han acumulado enormes fortunas con la especulación sobre el suelo.
¿A nadie se le ocurrió que la ciudad de Santander podía haber crecido en zonas
lo bastante alejadas del arco de su Bahía
como para que ésta no se viera degradada y devaluada, acarreando la propia
devaluación de la ciudad que se extiende a sus orillas? Es posible que alguien
sopesara esta posibilidad, pero nadie tuvo el coraje suficiente como para
enfrentarse a todos esos miles de personas a las que convenía profundamente que la ciudad creciera de la forma, aberrante, como lo ha hecho. Porque si
las cosas sucedían como han sucedido, ellos obtendrían cifras ingentes por unos
terrenos que, de otro modo y hallándose protegidos, hubieran carecido de valor
alguno más allá del puramente simbólico: medioambiental
o arqueológico.
Así se ha destruido -por ambición- la que
fuera una de las Bahías más bellas
del mundo. Así se han destruido ciudades extraordinarias, que hoy serían Patrimonio de
En este contexto se sitúa el propósito del Gobierno Regional de Cantabria, de destruir la única heredad relativamente intacta que ha conservado la ciudad de Santander, renunciando a convertirla en
Parque Arqueológico para disfrute de
todos, en beneficio exclusivo de
unos miles de familias a las que resulta perfectamente posible alojar en otros
lugares del entorno de dicha ciudad, sin detrimento para su ya archienvilecido
medio ambiente y sin llevarse por delante el que, el día que se excave, se
revelará como uno de los mayores tesoros
históricos de todo el planeta. Porque, aunque parezca mentira, los gestores públicos de la región que
posee el más antiguo y valioso Patrimonio Histórico-Artístico de
Todo Patrimonio precisa de un contexto y esa necesidad es tanto mayor cuanto más despuntado y excelso sea ese Patrimonio Natural, Histórico o Monumental. Por eso Cantabria tiene la necesidad imperiosa de procurarse un contexto lo más hermoso posible. Cosa que tiene al alcance de su mano, limitándose a conservar lo que ya posee. No es necesario crear nada nuevo. Sin embargo, ¡ay!, lo que está sucediendo en esta privilegiada región del Norte de España es exactamente lo mismo que ha venido sucediendo en las provincias hermanas de sus vecinas Castilla y León... Porque haciendo gala de una ausencia de sensibilidad (y de inteligencia) que produce pasmo, los gestores de las ciudades castellanoleonesas implantaron la más absoluta anarquía en su desarrollo urbano, permitiendo perpetrar los atentados más flagrantes contra su Patrimonio y tranquilizando su conciencia con el respeto a algunos monumentos señeros cuya destrucción hubiera supuesto una auténtica declaración de guerra contra el conjunto de la ciudadanía. Así, de este modo, los impresionantes monumentos que atesora la región castellano-leonesa fueron viéndose privados del contexto en el que habían florecido, perdien