Jorge Mª
Ribero-Meneses
Los estadios del
alma
- Libro VII -
Cien
sonetos de umbría
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Primera
Redacción: Mayo 2003
Segunda
Redacción: Marzo 2006
Los
diez libros que configuran esta obra,
Los
estadios del alma,
están
todos ellos dedicados a su alma e
inspiradora,
María Amparo
Martín Abella,
destinataria
de los Mil Sonetos que la integran
y Musa más loada de la Historia de la
Poesía
****
Venturosamente, todavía existen personas tan
profundamente
bellas como tú... y hombres, como yo, capaces de
encerrar
en palabras toda esa inmensa belleza.
El hecho de tener que vivir nuestro amor
distanciados, que no distantes, me obliga a decirte por escrito lo que, si
estuviéramos cercanos, te diría con mis palabras y mis actos. Obrar así es
infinitamente más ingrato y más sacrificado, pero en cambio, los frutos de
nuestro amor -estos Sonetos- no se marchitarán como los actos amorosos por los
que ambos tanto suspiramos. Porque esos lances
pasan, pero estos versos quedan. Y quedarán para siempre, para deleite de tu
corazón cautivo y enamorado y también, de todas aquellas personas sensibles que
al leerlos y sentirlos, los hagan suyos.
Nuestro dolor, en suma, será caudalosa fuente de
amor para los demás.
****
Todos los seres humanos tenemos en nuestra
idiosincrasia valores y potencias positivos y negativos. El ideal y la clave
para alcanzar la madurez y la plenitud, se encuentra en volcar todas las
energías que se poseen en un objetivo o empeño noble, constructivo, altruista y
bello. En un objetivo ajeno a nuestros propios intereses y a nuestro egoísmo.
Cuando así se hace, cuando así se actúa, es cuando el ser humano alcanza las
más altas cotas de perfección, superando
sus miserias y legando a sus semejantes una obra o una labor encomiables y
provechosas para el conjunto de la sociedad, que trascienden en el tiempo y
logran dejar una impronta imborrable, contribuyendo, sin esperar pago o
recompensa alguna, a que
La
misión biológica y social del hombre
-tanto
en la maternidad, como en el logro del placer
sexual, como en la conquista del progreso material,
en la evolución de la Ciencia, del Arte y del
Pensamiento
y en
los demás órdenes de la vida- ha sido siempre la de ofrecer su concurso a la
mujer, ayudándola a dar los pasos que ella,
por sus condicionantes y por su naturaleza, no puede. Todo esto honra al
hombre, al mismo tiempo que resulta bueno, enriquecedor y provechoso para
Nota:
Al pie de algunos sonetos
aparece reseñado un número en negritas.
Se trata del número de orden, real, cronológico, en el que los sonetos han sido
compuestos, con independencia de la colección en la que se integren y del número
definitivo que, condicionado por éstas, les he asignado.
Jorge
Mª Ribero-Meneses
Los
estadios del alma
Cien
sonetos de umbría
cien sonetos de ámbar...,
cien sonetos al alba...,
cien sonetos de amparo...,
cien sonetos del alma...,
cien sonetos de amor...,
cien sonetos de mar...,
cien
sonetos de umbría...,
cien sonetos de amberno...,
cien sonetos de embrujo...,
cien sonetos en el umbral.
- Soneto 601 -
Gracias, sí, por haberme enamorado,
por haber aumentado mi caudal,
por lograr inundar aquel
erial
que en mi cauce se había
acomodado.
Gracias, sí, por
haberme renovado,
por hacer que tu alma
virginal,
presida mi existencia en
su sitial,
teniéndome a tus pies
arrodillado.
Gracias mil he de darte
eternamente,
por la forma paciente e
ideal,
como en mí has esparcido
tu simiente,
logrando que mi erial
no fuera tal
y que el flujo hoy feraz
de mi corriente,
un mar haya creado, casi
irreal.
(domingo, 30 de Junio
2002; a las once de la noche, a las puertas de los Jardines de La Granja; octavo y último soneto del día) inicio
- Soneto 602 -
Nunca he vivido nada más hermoso,
nada hay que lo pueda
superar,
nada humano se puede
comparar,
con el color, espléndido
y verdoso,
que tus ojos, en calco
prodigioso,
a mi amor han logrado
trasladar.
Son tus ojos, hermosos,
verde mar,
verdes son como el verde
candoroso,
de las hojas que acaban de brotar.
Qué hermoso es el verde
de tus ojos,
que las hojas se empeñan
en copiar,
al igual que el amor
que yo deshojo,
que de amarte se ha
hecho verde mar,
de un verde que al
pensarte... se hace rojo.
(lunes, 1 de Julio 2002;
a las ocho de la tarde , paseando por los Jardines de La Granja) inicio
- Soneto 603 -
A tu montaña, Lara, me encadeno,
con la cadena etérea de mis ojos,
y me echo de inmediato
los cerrojos
y a morar a tus plantas me
condeno.
Mientras mi vida
nuevamente ordeno
y a tu amparo, sumiso,
yo me alojo,
enjuga Peña Lara mis
congojos
y deja que repose yo en
tu seno.
Cuanto hay en ti me es
necesario y bueno,
te diría que incluso
imprescindible,
para secar y dar forma a
mi cieno,
para hacer que mi barro
sea posible,
que al lograr esposarse
con tu heno,
se convierta en adobe
indestructible.
(miércoles, 3 de Julio 2002; a las ocho de la tarde) inicio
- Soneto 604 -
Tú nunca caerás, amada mía,
mis brazos, firmes, te han de sostener,
y si mis fuerzas llegan
a ceder,
mi alma con su ardor te
sostendría.
Tu pedestal, tu fuste
yo sería,
si elevarte tú quieres y
crecer;
impediré que llegues a
caer,
y si es preciso, en red
me mudaría.
No temas, no, caerte
prenda amada,
pues si mis pobres
brazos flaquearan
y mis fuerzas se vieran
derrengadas
o el pilar que hoy te tiene se
quebrara,
me haría nube que a tus
pies, posada,
navegaría para que
flotaras.
(jueves, 4 de Julio
2002; a las doce de la noche, en La Granja) inicio
- Soneto 605 -
Tan pobre soy, que mi mirada elevo,
tratando de encontrar, inútilmente,
algún caudal que sea
permanente,
un manantial que fluya
siempre nuevo.
Al cielo mi mirada en
vano llevo,
al ver que los canales
de mi mente,
no encuentran el caudal
que los sustente;
sin fuente a la que
andar, mis llantos bebo.
Al no poder beber de
otra manera
y ser yo de mi sed
perpetuo siervo,
al cielo tenderé yo una
escalera,
con forma de ciprés,
haya o de acebo;
si logro yo arraigar con
mi madera,
del suelo fluirá mi
eterno acerbo.
(viernes, 6 de
Julio 2002; a las diez de la noche, en La Granja) inicio
- Soneto 606 -