Jorge Mª
Ribero-Meneses
Los estadios del
alma
- Libro IX -
Cien
sonetos de embrujo
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Primera
Redacción: Septiembre y Octubre 2005
Segunda
Redacción: Marzo 2006
Los
diez libros que configuran esta obra,
Los
estadios del alma,
están
todos ellos dedicados a su alma e
inspiradora,
María Amparo
Martín Abella,
destinataria
de los Mil Sonetos que la integran
y Musa más loada de la Historia de la
Poesía
****
Venturosamente, todavía existen personas tan
profundamente
bellas como tú... y hombres, como yo, capaces de
encerrar
en palabras toda esa inmensa belleza.
El hecho de tener que vivir nuestro amor
distanciados, que no distantes, me obliga a decirte por escrito lo que, si
estuviéramos cercanos, te diría con mis palabras y mis actos. Obrar así es infinitamente
más ingrato y más sacrificado, pero en cambio, los frutos de nuestro amor
-estos Sonetos- no se marchitarán como los actos amorosos por los que ambos
tanto suspiramos. Porque esos lances pasan,
pero estos versos quedan. Y quedarán para siempre, para deleite de tu corazón
cautivo y enamorado y también, de todas aquellas personas sensibles que al
leerlos y sentirlos, los hagan suyos.
Nuestro dolor, en suma, será caudalosa fuente de
amor para los demás.
****
Todos los seres humanos tenemos en nuestra
idiosincrasia valores y potencias positivos y negativos. El ideal y la clave
para alcanzar la madurez y la plenitud, se encuentra en volcar todas las
energías que se poseen en un objetivo o empeño noble, constructivo, altruista y
bello. En un objetivo ajeno a nuestros propios intereses y a nuestro egoísmo.
Cuando así se hace, cuando así se actúa, es cuando el ser humano alcanza las
más altas cotas de perfección, superando
sus miserias y legando a sus semejantes una obra o una labor encomiables y
provechosas para el conjunto de la sociedad, que trascienden en el tiempo y
logran dejar una impronta imborrable, contribuyendo, sin esperar pago o
recompensa alguna, a que
La
misión biológica y social del hombre
-tanto
en la maternidad, como en el logro del placer
sexual, como en la conquista del progreso material,
en la evolución de la Ciencia, del Arte y del
Pensamiento
y en
los demás órdenes de la vida- ha sido siempre la de ofrecer su concurso a la
mujer, ayudándola a dar los pasos que ella,
por sus condicionantes y por su naturaleza, no puede. Todo esto honra al
hombre, al mismo tiempo que resulta bueno, enriquecedor y provechoso para
Nota:
Al pie de algunos sonetos
aparece reseñado un número en negritas.
Se trata del número de orden, real, cronológico, en el que los sonetos han sido
compuestos, con independencia de la colección en la que se integren y del
número definitivo que, condicionado por éstas, les he asignado.
Jorge
Mª Ribero-Meneses
Los
estadios del alma
Cien
sonetos de embrujo
cien sonetos de ámbar...,
cien sonetos al alba...,
cien sonetos de amparo...,
cien sonetos del alma...,
cien sonetos de amor...,
cien sonetos de mar...,
cien sonetos de umbría...,
cien sonetos de amberno...,
cien
sonetos de embrujo...,
cien sonetos en el umbral.
- Soneto 801 -
Después de mucho tiempo recluido,
he querido, de nuevo,
recrear,
nuestro paseo eterno
junto al mar,
desde hace tánto tiempo
interrumpido.
Renuevo nuestros pasos,
decidido,
sin que frene mi marcha
mi pesar;
tan sólo me acompaña mi
cantar,
como cuando tu nido era
mi nido.
Quedó nuestro paseo
interrumpido,
mas no mi amor por ti,
que sigue entero
y que al perder su
senda, su sentido,
borrado para siempre el
derrotero,
resignado, ha escondido
su fluido
y vierte su caudal en tu
venero,
para que te acaricie su
sonido.
(1590. Lunes, 28 de Noviembre 2005; en Santander a las 8 horas;
primer soneto de la jornada, con cuarteto final) inicio
- Soneto 802
-
Para notar más cerca tu contacto,
la caricia constante de
tu piel,
muy cerca de la mía
llevo, fiel,
las prendas que aún
conservan, ¡ay!, tu tacto.
Sigo fiel, como ves, a
nuestro pacto,
buscando así el olor de
tu vergel,
el olor y el calor que
aflora de él
y que tus prendas, sí,
guardan intacto.
Me arropas de este
modo, cada día,
adherida a mi piel
mientras escribo,
hasta que ya de noche,
vida mía,
cansado a nuestro
lecho, al fin arribo;
la noche, con tu piel,
es menos fría:
ella me da calor
mientras te libo.
(1591. Lunes, 28 de Noviembre 2005; en Santander a las 9 horas;
segundo soneto) inicio
- Soneto 803
-
He llegado a la playa en que el destino,
nos unió para siempre
hace ya, ¡tánto!,
todo es distinto hoy, no
está tu encanto,
sembrando de hermosura
mi camino.
Me ha preguntado el mar
por mi adorada,
al verme, solitario, con
mi canto,
y mi voz, ahogada por el llanto,
no ha conseguido, no,
decirle nada.
Mis pasos hacia casa ya
encamino,
mientras la mar me mira
emocionada
y ve cómo me alejo con
mi sino,
llevándote prendida en
la mirada,
en la mano, una rosa que
es espino
y en el alma tu llama
enamorada.
(1592. Lunes, 28 de Noviembre 2005; en Santander a las 10 horas; tercer
soneto -"alterno"- de la jornada) inicio
- Soneto 804
-
Se hacen tiernamente mis cantares,
a la vez que se fraguan
mis dolores,
poemas hago yo de mis
amores,
con versos visto yo mis
avatares.
Belleza labro yo con
mis pesares,
tratando de emular así a
las flores,
que forjan, delicadas,
sus colores,
a despecho del clima y sus azares.
El jardín que soñabas
con tener,
para ti lo he creado con
sonetos;
son flores que han
brotado de mi ser,
forjadas muy temprano,
en mis asuetos,
con el fin de poder
embellecer,
el jardín de tu alma con
sus setos.
(1593. Lunes, 28 de Noviembre 2005; en Santander a las 11 horas;
cuarto soneto de la jornada) inicio
- Soneto 805 -
La ilusión por llegar a conocerte,
el Norte siempre fue de
mi camino,
sabía que algún día, mi
destino,
me llevaría do pudiera
verte.
El Norte de mi vida era
tenerte
y ahora que el destino
se ha hecho sino
y en tu pecho, mi bien,
no me reclino,
¿adónde debo ir para
quererte?
Me he quedado sin ti, sin derrotero
y vago por la vida a la
deriva,
privado de los ojos que
más quiero,
de la sonrisa, ¡ay!,
que más me priva
y de ese cuerpo tuyo que
venero
y que, por miedo a amar,
el mío esquiva.
(1594. Martes, 29 de Noviembre 2005; en Santander a las 10 horas) inicio
- Soneto 806
-
El cielo me ha privado de tu luz
y mi pasión con ello se
acrecienta,
la Poesía gana a nuestra
cuenta,
nos toca una vez más
cargar la cruz.